UNA BODA MUY NUESTRA
MARINA
Intensa y todoterreno.
Alegre y curiosa, se deja llevar por lo que siente y vive todo al máximo. Cuando se propone algo, va a por ello con constancia y un puntito de cabezonería.
Aunque tiene carácter, su corazón siempre gana.
Su cara es el espejo de su alma. Transparente para lo bueno y lo malo.
Familiar, adicta a la amistad, bailarina, deportista y profesora de corazón, adora su trabajo y siempre tiene la sensación de que el día debería tener 78 horas.
Dicen de ella que es vida con patas y es totalmente verdad.

FRANCIS
Bueno y cariñoso, de sonrisa fácil y corazón grande.
Gracioso y simpático, quema sangre por naturaleza: tranquilo para algunas cosas, nervioso para otras.
Siempre activo, el deporte forma parte de su día a día.
Muy familiar, cabezón cuando toca y con una sensibilidad que no esconde. Le encanta la música, disfrutar de la buena comida y, sobre todo, ayudar a todo el mundo siempre que puede.
No cuenta con los tiempos de traslado entre planes (cree que puede teletransportarse).
Tienes suerte si lo tienes en tu vida.
Y JUNTOS SOMOS...
Muy intensos y con la agenda siempre llena: si hay un plan, allí estamos. Y aunque nos regañemos mutuamente por coger y hacer tantas cosas, seguimos y seguiremos haciéndolo.
Carnavaleros, cofrades y feriantes de corazón, nos encanta todo lo que suene a Málaga y a fiesta.
En los últimos tiempos, resulta que también rocieros.
Amamos viajar, descubrir sitios nuevos y volver siempre a casa. Somos de animar, de celebrar y de vivirlo todo a tope.
El Málaga CF y el Unicaja se sufren y se disfrutan juntos.
La música y el arte son esenciales en nuestro día a día.
Y, sobre todo, nos encanta compartir la vida así: con planes, risas y muchas ganas.

NUESTRA HISTORIA
La historia de Francis y Marina empezó incluso antes de que ellos fueran conscientes de ello. Se podría decir que siempre han estado presentes en la vida el uno del otro. Sus familias se conocían y el carnaval, que tanto los define, los ha mantenido unidos desde siempre.
Desde pequeños correteaban y jugaban por los pasillos del Teatro Cervantes y del Teatro Alameda, entre ensayos, pasacalles y recuerdos que hoy parecen sacados de una película. Allí, Francis le enseñaba a Marina las cosas que sabía hacer, incluso chilenas improvisadas en el rellano del teatro.
Y en la Feria de Málaga, en la caseta de la Peña El Sombrero, Francis le preguntaba siendo muy pequeños:
“Rubia, ¿quieres ser mi novia?”
La vida fue pasando, pero nunca dejaron de estar en contacto. Siempre hubo un carnaval compartido, una calle en común, una fiesta que los volvía a juntar. De una forma u otra, seguían formando parte de la historia del otro.
Con la adolescencia, su relación se transformó en una amistad profunda. Se convirtieron en mejores amigos: se lo contaban todo, se aconsejaban y se apoyaban. Todo el mundo decía que estaban destinados a estar juntos, que parecían una pareja, pero ellos siempre respondían lo mismo: que solo eran amigos.
Francis se dio cuenta bastante antes de que sentía algo más por Marina. Ella, durante un tiempo, quiso proteger esa amistad tan bonita que tenían, hasta que con los años comprendió que no lo quería en su vida solo como amigo.
Y todo cambió el 12 de octubre de 2019.
Un beso. En la boda de la tita Charo y el tito Paco.
Y se cumplió eso de que de una boda sale otra boda.
Lo que comenzó como algo sencillo y casi divertido se convirtió muy pronto en una relación sólida. Juntos han aprendido, han crecido y se han hecho adultos de la mano. Han vivido momentos difíciles, muchísimos momentos felices y han construido una relación sana, basada en la amistad, la confianza, el apoyo y las risas.
Hoy, Francis y Marina son equipo, confidentes, hogar y lugar seguro.
Y con el tiempo han entendido que quizá todo el mundo tenía razón desde el principio:
que estaban destinados a encontrarse,
a elegirse cada día,
y a decirse sí, quiero, para siempre.

























